Dialogue for Learning Spanish A2.2 🎓💡
23. November 2023Spanish Story for Beginners A1.1 – A2.1 🎓 ✅
23. November 2023We hope you liked our Spanish conversation A2 - B1 with native speakers on our YouTube channel! Surely you heard a lot of interesting phrases and expressions. This is why we provide you with the full transcript on this page! Now you can study all this useful vocabulary and these practical phrases in order to use them in your next conversation in Spanish.
When you see an underlined word, you can move your cursor over it to find its vocabulary explanation💡. Read the explanations carefully and increase your vocabulary base! Surely this exercise will help you speak with more confidence in Spanish and also understand the natives better.
Complete Transcript of the Conversation
Paula: “Eva, tengo que contarte algo. ¡Tuve un fin de semana de locos! ¿Ya sabes que tuvieron que venir los bomberos?”
Eva: “¿Qué? ¿En serio? ¡Cuéntame!”
Paula: “¡Claro! Mira, el sábado me visitaron mis padres en Madrid. Les mostré la ciudad, compramos carne y verdura fresca en el mercado. Después fuimos a mi piso. Como sabes, vivo con mis amigos Ana y Marcos en un piso junto al río, en la primera planta.”
Eva: “¡Sí, lo sé! ¡Tenéis un piso estupendo y moderno!”
Paula: “¡Exacto! Y mis padres y yo llegamos de hacer la compra, mi padre me ayudaba con la barbacoa en la terraza y mi madre estaba preparando las verduras.”
Eva: “Entiendo y ¿por qué tuvieron que venir los bomberos?”
Paula: “Puff, mi padre había encendido el fuego para asar la carne y luego fue adentro para ayudarnos a mi madre y a mí. Después de unos minutos escuchamos la alarma de incendios, porque algo de papel había prendido fuego en la terraza y causaba mucho humo …”
Eva: “¡Ay, Dios mío! Qué susto …”
Paula: “¡Sí, por suerte pudimos apagar el fuego rápidamente, pero por la alarma de incendios ya estaban informados los bomberos y llegaron en unos minutos! Por suerte, no hubo daños en la terraza, solo mucho humo …”
Eva: “Bueno, así tenía la carne un sabor muy intenso a humo, ¿no?”
Paula: “¡Ja, ja! Sí, un sabor muy especial.”
Eva: “¿Y qué pasó después?”
Paula: “¡Bueno, intentamos olvidar lo que ocurrió y disfrutamos de la comida! Justo cuando empezamos a comer, llegaron Ana y Marcos a casa. Por supuesto, les contamos la historia.”
Eva: “¿Y Ana y Marcos se unieron a la barbacoa con vosotros?”
Paula: “¡Sí, por supuesto! ¡Los invitamos! Teníamos una buena tortilla de patatas y una ensalada de tomate y mozzarella y, claro, mucha carne y salchichas a la parrilla. Ana es vegetariana y para ella hicimos pimientos y champiñones a la parrilla.”
Eva: “Mm... ¡Todo eso suena súper rico!”
Paula: “Sí, estaba muy bueno y realmente pasamos un buen rato juntos. Bueno, ya te he contado el incidente con el fuego… ¿Cómo fue tu fin de semana, Eva? ¿Qué has hecho?”
Eva: “Bah, no mucho. Mi fin de semana fue muy tranquilo. El sábado hice una sopa y salí a pasear. Por la tarde me visitó una amiga, jugamos a la X-Box y comimos patatas fritas. El domingo dormí hasta tarde porque estaba un poco cansada. Después me lavé rápido los dientes, me peiné y me vestí, porque tenía que ir rápido en bicicleta a la estación.”
Paula: “¿Y eso? ¿A dónde fuiste?”
Eva: “Fui a casa de mi abuela. Ella vive en un pueblo cerca de Valencia. Desde el centro de Valencia hasta su casa son sólo 20 minutos en tren.”
Paula: “Ah, ¡muy bien! ¿Y qué hicisteis?”
Eva: “Hicimos un bizcocho juntas y después vimos una película en la televisión. Por la tarde fui otra vez a la estación para volver a casa.”
Paula: “Ah, los abuelos… El martes que viene es el cumpleaños de mi abuelo y todavía tengo que comprarle un regalo, pero no tengo ninguna idea. Creo que ya tiene de todo y no necesita nada.”
Eva: “Hm... ¡déjame pensar! Hm… ¡Ah! Puedes regalarle una foto tuya o, mejor aún, ¡una foto tuya con tu abuelo!”
Paula: “¡Guau! Es una buena idea. ¡Lo haré! Tengo que mirar en el ordenador o en el móvil si tengo una foto bonita de nosotros dos.”
Eva: “Sí, seguro que encuentras una foto bonita. A nuestros abuelos siempre les gustan las fotos y es un regalo creativo.”
Paula: “Sí, estoy de acuerdo contigo, gracias por el consejo, Eva. De verdad me has salvado.”
Eva: “De nada. Espera, ¿escuchas tú también la música, Paula?”
Paula: “¡Sí! ¿Qué es?”
Eva: “Tengo nuevos vecinos y tienen todo el día la música a tope. Están en el piso desde ayer. Por ahora están trayendo los muebles al piso y colgando los cuadros. Eso es lo que me dijeron cuando los conocí. También me han dicho que mañana van a comprar un sofá nuevo. Se lo traerán de la tienda de muebles al piso.”
Paula: “¡Eso es lo mejor! Los sofás pesan mucho.”
Eva: “¡Ya! Mis vecinos son muy simpáticos, pero espero que en el futuro sean un poquito más tranquilos. ¡Es que ellos escuchan música hasta las tres de la mañana y no puedo dormir!”
Paula: “¿Hasta las tres de la mañana escuchan música? ¡Madre mía! Quizás puedes hablar con ellos. Seguro que bajan un poco la música. ¡Mis vecinos por suerte son muy tranquilos y simpáticos y siempre duermo como un tronco!”
Eva: “¡Vaya! ¡Qué suerte!”
Paula: “Sí, Eva, ¿conoces ya a Adrián?”
Eva: “Adrián… ¿Adrián? ¿El profesor de español que vive en tu calle?”
Paula: “¡Sí! Él sabe explicar muy bien la gramática, siempre está muy motivado y sobre todo, tiene mucha paciencia. Y lo mejor es que él también habla muy bien inglés. Creo que encaja genial en nuestro equipo.”
Eva: “¡Ah, sí, yo también lo creo! Y también tiene muchos años de experiencia, ¿no?”
Paula: “¡Exacto! Es por eso que mañana me gustaría quedar con él. Hay una cafetería pequeña y acogedora en la plaza del mercado.”
Eva: “Sí, ¡así es! ¡La conozco! También es muy tranquila y se puede hablar bien.”
Paula: “¡Cierto! Y quería preguntarte, ¿qué vestido debo ponerme? ¿El vestido azul claro o el blanco? ¿Qué opinas?”
Eva: “¿Es una cita romántica, Paula?”
Paula: “No, no, ¡es una entrevista de trabajo!”
Eva: “Hm, entonces me pondría el vestido azul claro. Creo que es el más bonito.”
Paula: “Hm… ¡bien! Entonces me pongo el vestido azul claro.”
Eva: “Paula, tengo que preguntarte algo. He oído que tú cocinas muy bien. ¿Qué podría cocinar esta noche? Siempre cocino lo mismo y me gustaría probar algo nuevo.”
Paula: “¿Quién te lo ha dicho? Pues, bueno, no cocino súper bien, pero se puede comer. A ver, tú no comes carne, ¿verdad, Eva?”
Eva: “No.”
Paula: “No, bien. Hm... ¿Qué verdura te gusta comer?”
Eva: “¡Me gusta comer de todo! Hm... Lo que más me gusta comer son berenjenas y patatas.”
Paula: “¿Berenjenas? ¡Oh, tengo una buena idea! ¡Yo haría una olla de berenjenas y patatas!”
Eva: “Ooh, suena rico. ¿Cómo lo prepararías? ¿Qué receta usas normalmente para esto?”
Paula: “Después puedo mandarte la receta por Whatsapp. La semana pasada usé la receta ¡y el plato estaba súper bueno!”
Eva: “¡Gracias! Me gustaría probar esta receta.”
Paula: “¡Ahora yo también tengo hambre!
¿Y vosotros? ¿También tenéis hambre? ¿Cuál es vuestro plato favorito? ¿En qué situaciones lo cocináis? Escribe un breve texto en español en los comentarios.
Y Eva, hoy por suerte no tengo que cocinar. Mi compañero de piso Marcos está estudiando para ser chef y ahora mismo está en la cocina preparando algo buenísimo. ¡Ya puedo olerlo! Mmm…!”
Eva: “Ah, ¿entonces cocina él siempre?”
Paula: “Sí, casi siempre. Él quiere probar todos los platos que está aprendiendo en el curso, ¡y ya cocina muy bien!”
Eva: “Poh, eso es una pasada. ¿Y a qué se dedica Ana?”
Paula: “Ella estudia Odontología porque quiere ser dentista.”
Eva: “¡Guau! ¡¿Medicina?! He oído que hay que estudiar mucho en esta carrera. ¿Es cierto?”
Paula: “Sí, realmente está mucho en su habitación y estudia, pero también tiene otro trabajo como camarera aquí en Madrid, en un restaurante. Ella está siempre muy, muy ocupada. Es… ¡impresionante!”
Eva: “¡De verdad que sí! Ella tiene metas ¡y me parece genial!”
Paula: “¡Sí, a mí también!”
Eva: “Mi compañero de piso Óscar es muy diferente. Aunque se levanta pronto, casi siempre llega tarde al trabajo. Ya ha perdido muchos trabajos, pero no le importa. ¡Se pasa dos horas en el baño por la mañana!”
Paula: “¿Qué? ¿Dos horas? ¿Qué hace en el baño? ¿Duerme en la bañera?”
Eva: “No, ¡creo que no! Se ducha, luego oigo cómo se lava los dientes. Luego se afeita.”
Paula: “Bueno, eso en realidad no suena muy raro, me parece normal.”
Eva: “Sí, pero ¿quién necesita dos horas para ducharse, lavarse los dientes y afeitarse?”
Paula: “Sí, eso es mucho tiempo. Por eso, Eva, ¡siempre llevo coleta! ¡Solo necesito 5 minutos en el baño!”
Eva: “Sí, es una gran ventaja. Hm, ¡el problema también es que sólo tenemos un cuarto de baño!”
Paula: “¡Oh, vaya! Eso también me molestaría.”
Eva: “Sí, a mí también me molesta, pero pronto no será ningún problema. A final de mes se muda porque se va a vivir con su novia.”
Paula: “Bueno, entonces eso está bien.”
Eva: “Sí, se van a Sevilla. Él es simpático y me gusta, sin embargo a veces es agotador y me alegro de que se mude.”
Paula: “Sí, lo creo, Eva. Vivir en un piso compartido con otras personas no siempre es fácil. Tengo mucha suerte con Ana y Marcos. No suelen estar en casa porque trabajan mucho. Y como yo trabajo desde casa, me viene bien. Por eso puedo concentrarme bien.”
Eva: “Hm, claro, tiene sentido. Pero ¿a veces hacéis cosas juntos? Por ejemplo, ¿vais juntos al supermercado o hacéis otras actividades juntos?”
Paula: “¡Sí, claro! Este sábado no, el siguiente, vamos a organizar una fiesta en nuestro piso.”
Eva: “¿En dos semanas? Eso es el 13 de agosto, ¿no? ¡Estaré en Valencia!”
Paula: “¿De verdad? De Valencia a Madrid sólo hay 4 horas. ¡Eva, estás invitada!”
Eva: “¡Muy bien, gracias! Creo que estoy libre el sábado y puedo ir.”
Paula: “¡Ey! ¡Sería genial! Todavía no estamos muy seguros sobre el tema. A Ana le gustaría organizar una fiesta de “Dirty Dancing” y a Marcos le gustaría hacer una fiesta de “Star Wars.”
Eva: “¿De verdad? ¿Y tú? ¿Cuál sería tu idea?”
Paula: “Bueno, me parece bien una fiesta VIP, o sea con personajes famosos. Y así podría disfrazarme de Marilyn Monroe.”
Eva: “¿Tú como Marilyn Monroe? Jaja, ¡eso quiero verlo!”
Paula: “Jaja...”
Eva: “Todavía puedes escribirme sobre qué tema escogéis. Creo que los tres temas son divertidos. Hm, ¿debería traer algo?”
Paula: “¡Sí! Puedes traer una ensalada o postre. Casi todos los invitados traen algo.”
Eva: “¿Y de beber?”
Paula: “Nosotros podemos comprar las bebidas. Marcos tiene un coche grande con mucho espacio. Así podemos comprar toda la bebida de una vez y no tenemos que coger el autobús o el taxi.”
Eva: “Sí, así es mejor. Pero Paula, ¿tú no tenías un coche?”
Paula: “¡Sí, tienes razón! Aún tengo ese coche, pero tiene 20 años y no tiene aire acondicionado. ¡En verano es como una sauna!”
Eva: “¡Ah! Me lo puedo imaginar. ¡30 grados y sin aire acondicionado!”
Paula: “Sí, ¡y los elevalunas eléctricos tampoco funcionan! Lo que significa que no puedo abrir las ventanas. Creo que tengo que comprarme un coche nuevo, Eva.”
Eva: “Espera, ¿es el coche viejo de tu hermana?”
Paula: “No. A ver, compré el coche a una mujer mayor hace un par de años. Cuando nos conocimos y firmamos el contrato, también tomamos café y un bizcocho buenísimo. ¡Hablamos durante casi tres horas! Y no te lo vas a creer. Pero mi abuelo y su marido estudiaron en la misma universidad y quizás se conocieron personalmente. A veces el mundo es un pañuelo.”
Eva: “¡Eso sí que es una casualidad!”
Paula: “Exacto. ¿Y tú? ¿Qué haces hoy, Eva?”
Eva: “Hm... en 3 meses es el cumpleaños de una buena amiga de Panamá y me gustaría mandarle un paquete.”
Paula: “¡Qué bien!… ¡Espera! Emm... ¿Su cumpleaños es en 3 meses y quieres mandarle ahora un paquete? ¿Por qué ahora?”
Eva: “Jajaja. ¡Sí! ¡El correo a veces tarda mucho! El año pasado por Navidad ella quiso mandarme galletas a Valencia y ¿sabes cuándo llegaron? ¡En mayo de este año! El paquete estuvo viajando más de 6 meses.”
Paula: “¡Qué locura! ¿Y? ¿Estaban buenas las galletas?”
Eva: “No pudimos comerlas. ¡Estaban durísimas!”
Paula: “¡Me lo puedo imaginar! ¿Y qué quieres enviarle? ¿También galletas?”
Eva: “No, no sería buena idea. Le he escrito una carta y me gustaría enviarle un libro muy interesante de su autor favorito. Pero pondré unos caramelos en el paquete. Creo que no hay problema.”
Paula: “Sí, puede ser. Los caramelos siempre son duros. ¿Y te gusta escribir cartas, Eva? Creo que hace 10 años que no escribo una carta.”
Eva: “Bueno, en realidad sólo le escribo cartas a esta amiga y no siempre, porque normalmente uso Whatsapp o le escribo por Facebook.”
Paula: “Sí, la mayoría de la gente lo hace, pero creo que las cartas también son bonitas. Creo que escribiré una carta a mi madre. ¡Seguro que se alegrará!”
Eva: “Yo también lo creo! ¡Buena idea!”