Effective A2.1 Reading + Listening Practice in Spanish 🎓💡
23. November 2023Spanish Conversation A2 – B1 with Native Speakers 🎓💡
23. November 2023You have already watched our dialogue for learning Spanish A2.2 on our YouTube channel? Perfect! On this page you will have access to the full transcript so that you can carefully read the conversation again. It is full of everyday vocabulary and grammar structures so that you can successfully use them and speak with more confidence in your next conversation ✅.
When you see an underlined word, you can move your cursor over it to find its vocabulary explanation💡. Take your time to study these words carefully and increase your vocabulary base! We are sure that this treasure helps you to improve your speaking and listening skills in Spanish.
Complete Transcript of the Conversation
Eva: “¡Hola Paula! ¡Vaya! ¡¿Qué te ha pasado?! ¡No tienes buena cara!”
Paula: “Hola Eva, ¿estoy tan mal? Sí, he estado enferma durante una semana. Y no mejoro.”
Eva: “¡Madre mía! ¿Llevas enferma una semana? ¿Has ido al médico? ¿Qué te pasa exactamente?”
Paula: “Sí, fui a mi médico de cabecera el jueves de la semana pasada. ¡Fue un desastre, no te lo podrás creer!”
Eva: “¿Y eso por qué?”
Paula: “Quise pedir cita, pero nadie contestó al teléfono. Aunque no tenía cita, decidí pasarme por ahí.”
Eva: “Vale…”
Paula: “¿Y sabes qué? Tuve que esperar dos horas en la sala de espera.”
Eva: “¿Tanto tiempo?”
Paula: “Sí, la consulta del médico estaba completamente llena y la recepcionista me dijo que había muchos pacientes enfermos en este momento. Pero por eso nadie contestó al teléfono cuando llamé.”
Eva: “¡Oh, vaya! Eso no suena nada bien. ¿Y te examinó el médico? ¿Qué te dijo?”
Paula: “Sí, me examinó. Me auscultó los pulmones. Me revisó los oídos y la garganta. También me tomó la temperatura. El diagnóstico: ¡Tengo gripe!”
Eva: “¡Vaya, pobrecita! Lo siento. ¿Todavía tienes fiebre? Bueno, hoy ya es martes y han pasado unos días desde tu visita al médico.”
Paula: “Tuve fiebre los tres primeros días, pero desde ayer ya no tengo fiebre y no toso tanto.”
Eva: “Bueno, al menos ya no tienes fiebre. ¿Y este domingo? ¿Entonces no vendrás al concierto con nosotros?”
Paula: “¡Uf, no! Realmente necesito descansar y creo que un concierto no es una buena idea.”
Eva: “Sí, lo entiendo. Has estado enferma mucho tiempo. Deberías descansar. ¿Te ha recetado el médico algún medicamento?”
Paula: “Sí, me recetó pastillas para la garganta, paracetamol y jarabe para la tos. Como puedes oír, ya no toso ni me duele la garganta. ¡Así que la medicación ha funcionado!”
Eva: “Sí, tu voz suena casi como siempre también. ¡Qué bien! ¿Te ha dado el médico la baja para que no tengas que trabajar?”
Paula: “Sí, el médico me ha dado la baja hasta el miércoles de la semana que viene. Así que tengo tiempo suficiente para recuperarme. Pero me gustaría intentar trabajar algunas horas y apoyar a nuestros estudiantes de Lengura, si tienen preguntas.”
Eva: “Paula, estás a tope. Aunque tu médico te haya dado la baja, no puedes dejar de trabajar. ¡Chapó!”
Paula: “Eva, ya sabes que me encanta mi trabajo. Pero cuéntame, ¿ya tienes ganas de que llegue el concierto? ¿Y a qué hora quedáis el domingo?”
Eva: “Sí, estoy muy contenta. Es una lástima que no puedas venir. Ya lo hemos organizado todo.”
Paula: “¿De verdad?”
Eva: “¡Claro! El concierto empieza a las 20:00 horas, pero los asistentes ya pueden entrar en la sala de conciertos sobre las 18:00 horas. Para que tengamos suficiente energía durante el concierto, nos reunimos todos en el parque cercano a la sala de conciertos a partir de las 16:00 horas y hacemos un picnic.”
Paula: “¡Qué idea tan buena!”
Eva: “Sí, Jesús tuvo la idea de que nos reuniéramos todos antes. Luego podemos comer algo y escuchar algo de música para animar el ambiente.”
Paula: “Un picnic y escuchar música es una idea genial. Y además es una buena manera de que también podáis hablar un poco antes. En un concierto siempre hay mucho ruido.”
Eva: “¡Sí, exacto! Eso mismo pensamos nosotros.”
Paula: “Me encantaría ir también al picnic y después al concierto. ¡Tía, esa estúpida gripe!”
Eva: “Paula, la próxima vez te vienes. Para mí será un día estresante también…”
Paula: “¿Y eso por qué?”
Eva: “Me gustaría ver un piso antes del concierto.”
Paula: “¿Te mudas? ¿Y a dónde quieres mudarte?”
Eva: “Me gustaría mudarme a otro piso aquí, en el casco antiguo, más concretamente en la calle Murillo. Los edificios de esta calle son preciosos porque se están renovando. Sería un sueño vivir allí.”
Paula: “¡Eva y sus sueños! Pero ahora de verdad. ¿Estás segura de que quieres seguir viviendo en el casco antiguo? ¿No es a veces demasiado ruidoso y caótico?”
Eva: “Sí, tienes razón. Preferiría mudarme a las afueras, donde se pueda oír el canto de los pájaros y donde haya un pequeño bosque para pasear.”
Paula: “Oh, sí, a mí también me gustaría. Si tuviera mucho dinero, construiría una casa en el medio del campo. También tendría una piscina y un terreno con animales.”
Eva: “¿Ah, sí? ¡Me sorprendes! Pensé que preferirías vivir en un rascacielos en medio de la ciudad. ¡Por encima de las nubes! Quizá Frankfurt, Londres o Nueva York... contigo, todo es posible.”
Paula: “No, ése no es mi mundo. Necesito la naturaleza para relajarme y desconectar. La vida en la ciudad es demasiado estresante.”
Eva: “¡Sí, tienes razón, Paula! Si tuviera dinero para comprarme una casa, también me mudaría a las montañas. Mi casa tendría grandes ventanas y disfrutaría de las vistas más bonitas de las montañas.”
Paula: “¡Vaya, eso también suena bien! Podrías construir una chimenea junto a las ventanas...”
Eva: “Y entonces podría sentarme en mi cómodo sofá en invierno, beber un chocolate caliente y ver el fuego de la chimenea.”
Paula: “Exacto, ¡eso suena genial! Tenemos tantas ideas buenas... ahora solo nos falta el dinero.”
Eva: “Tengo que jugar a la lotería mañana mismo, a lo mejor tengo suerte y me hago millonaria.”
Paula: “¿Entonces me invitarías a una cena en uno de esos restaurantes elegantes, tal vez en Londres o mejor aún, en Nueva York?”
Eva: “Por supuesto. Cogeríamos mi jet privado y estaríamos en Nueva York en un par de horas. Luego podríamos tener una cena relajada, beber unas copas de champán caro y ¡puf! estaríamos de vuelta en España. ¿No sería fantástico?”
Paula: “¡Vaya, Eva! Sería estupendo. Si fuera millonaria, daría la vuelta al mundo. Viajaría desde el desierto de Victoria, en Australia, hasta la Antártida.”
Eva: “Entonces sí que no te vería nunca y tu familia también te echaría mucho de menos. Seguro que estarían tristes.”
Paula: “Eva, vendríais todos conmigo. Así no tendríais que echarme de menos.”
Eva: “Gracias Paula, eres muy amable. Pero no sé si sería tan buena idea: un viaje con tanta gente podría ser estresante.”
Paula: “¡Tienes razón! Pero sólo estamos soñando un poco. Bueno... ¡Volvamos a la realidad!”
Eva: “¡Buena idea!”
Paula: “¿Por qué quieres mudarte a otro piso?”
Eva: “Por un lado, me gustan mucho los edificios antiguos reformados. Por otro, ya no tengo coche y el piso nuevo está mejor situado. Hay una parada de metro a 50 metros de mi puerta, y también pasa un autobús a la vuelta de la esquina. Así que ya no tendré problemas para ir al trabajo.”
Paula: “¿Y qué ha pasado con tu coche?”
Eva: “Ya era muy viejo, tuve que llevarlo al desguace. Y si ya no necesitara un coche, también podría ahorrar un poco de dinero.”
Paula: “¡Y haces algo por el medio ambiente! Buena idea. Yo no voy ni en metro ni en autobús, pero sí en bici. No importa si son 5, 10 o 20 kilómetros: puedo llegar a todos los sitios muy rápido en bici.”
Eva: “¿20 kilómetros? ¿Vas en bici 20 kilómetros?”
Paula: “Sí, ¿por qué no? La uso para ir a la ciudad, el fin de semana voy a casa de mi madre o a veces al lago.”
Eva: “¡Madre mía! Eres muy deportista.”
Paula: “Tú también puedes comprarte una bicicleta. Es muy práctico. Así podrías llegar a todos los sitios sin problemas...”
Eva: “¡Por supuesto que no! Preferiría coger el tren o el autobús.”
Paula: “Eva, un poco de deporte no te matará.”
Eva: “Voy al concierto este fin de semana. ¿Te acuerdas? Eso también es deporte.”
Paula: “¿Por qué es deporte?”
Eva: “Bueno, yo no voy a un concierto para quedarme quieta como un árbol y no moverme. Voy a un concierto para cantar, bailar y saltar. Se queman muchas calorías.”
Paula: “¡Sí, sí! Recuerdo nuestro último concierto. Saltaste tanto que tu camiseta estaba empapada.”
Eva: “Es verdad. Ya lo había olvidado. ¿Lo ves? Eso también es deporte.”
Paula: “¡Tienes razón, Eva! Ir a un concierto contigo es como hacer deporte. Es una lástima que esté enferma... Yo también prefiero ir al concierto que estar aquí en casa tumbada en la cama. Me gustaría volver a estar bien de inmediato.”
Eva: “¡Ánimo! Porque no hay razón para estar triste: Muy pronto iremos al próximo concierto. ¿No has visto los carteles?”
Paula: “¿Próximo concierto? ¿Qué carteles?”
Eva: “Hay carteles por toda la ciudad y están distribuyendo folletos. ¿Cómo es posible que no te hayas dado cuenta?”
Paula: “¿Carteles? ¿Folletos? ¿De quién? ¡No entiendo nada!”
Eva: “No puedo creerlo: ¡realmente no has visto nada! El grupo de rock Coldplay vendrá a Valencia dentro de tres meses y dará un concierto.”
Paula: “¡No!”
Eva: “¡Que sí!”
Paula: “¡No me lo puedo creer! Daría todo lo que fuera por ver a Coldplay en directo.”
Eva: “Sabía que te alegrarías. Y tengo otra buena noticia. No hace falta que te lo gastes todo para ver a tu grupo favorito. Las entradas sólo cuestan 30€ por persona... ¡Lo acabo de mirar en internet!”
Paula: “¿Sólo 30€?”
Eva: “¡Sí, sólo 30€! A veces no hace falta ser millonario para hacer realidad tus sueños.”
Paula: “Compraré las entradas enseguida. ¿Cuándo es el concierto?”
Eva: “El concierto es en verano, creo que en agosto. ¡Compruébalo mejor otra vez en internet!”
Paula: “¿Y sabes en qué sala tendrá lugar el concierto?”
Eva: “Creo que será en la sala a la que fuimos aquella vez. Pero ahora mismo no recuerdo el nombre.”
Paula: “¿Te refieres a la Sala de fiestas Valencia?”
Eva: “¡Ah sí, esa es!”
Paula: “¿Vendríais Jesús y tú al concierto?”
Eva: “¿Vas en serio? Por supuesto que iremos. Pero yo en tu lugar compraría las entradas hoy mismo, si no se encarecerán o peor aún: se agotarán.”
Paula: “¡Oh, sí! Tienes toda la razón. Ahora tengo mucho tiempo porque tengo que estar en la cama todo el día.”
Eva: “¡Espero que te recuperes pronto! Descansa para que podamos darlo todo en el concierto de Coldplay.”
Paula: “Sí, gracias. Por favor, saluda a todos de mi parte y buena suerte con la visita al piso y luego, por supuesto, diviértete en el concierto.”
Eva: “Gracias Paula, ¡eso haré! También te diré mañana si me ha tocado la lotería y te recojo en un jet privado…”
Paula: “¡Muy bien, Eva! Llámame cuando despiertes de tu sueño.”
Eva: “¡Hay que divertirse un poco y soñar!”
Paula: “¡Tienes razón!”
Eva: “¡Nos vemos!”
Paula: “¡Hasta luego!”