Spanish Conversation for Supermarket (A2, B1, B2) 🍉🥕
23. November 2023Easy Spanish Dialogue for Beginners A1 🎓💡
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Complete Transcript of the Conversation
Paula: “¡Hola Eva! ¿Cómo estás?”
Eva: “¡Buenos días, Paula! ¡Me alegro de verte! Bien, estoy bien. ¿Y tú? ¿Cómo estás?”
Paula: “También estoy bien, muchas gracias. Hoy estoy feliz porque pronto … ¡es fin de semana!”
Eva: “¡Sí, qué bien! ¿Qué haces el fin de semana? ¿Ya tienes planes?”
Paula: “Hmm, tengo que pensar un momento. El viernes por la tarde salgo con mis amigos. Cada viernes vamos a un bar a las 20 horas, comemos algo y hablamos sobre la vida. A veces bebemos una cerveza también, pero solo a veces…”
Eva: “¡Qué guay!”
Paula: “El sábado aún no tengo planes, pero el domingo hago deporte con mi novio.”
Eva: “¡Suena bien! ¿Hacéis deporte a menudo?”
Paula: “Sí, cada fin de semana vamos en bicicleta o vamos a correr. Siempre es muy divertido. ¿Y tú? ¿Qué haces el fin de semana? ¿También vas a correr?”
Eva: “El deporte y yo… ¡no somos amigos!”
Paula: “¿De verdad? ¿No haces ningún deporte?”
Eva: “No, solo hago un poco de yoga.”
Paula: “¿Y ya tienes planes para este fin de semana?”
Eva: “Este fin de semana aún no tengo planes. Los sábados me gusta dormir hasta tarde y desayuno café con leche con tostadas. Y me gusta beber un zumo de naranja también. Ah…”
Paula: “Mmh… ¡Qué rico! Tostadas… ¿y también te gusta cocinar?”
Eva: “¡Sí, claro! Pero a mí me encanta cocinar los fines de semana porque tengo mucho tiempo. ¿Y tú? ¿Qué te gusta hacer además en tu tiempo libre? ¿También te gusta cocinar?”
Paula: “Bueno, cocinar no es mi hobby favorito. Yo prefiero escuchar música y a mí me gusta mucho bailar.”
Eva: “Ah sí, ¿qué bailas? ¿Tango o Hip-Hop o quizá Zumba?”
Paula: “No, mucho mejor: Los miércoles y viernes hago un curso de salsa.”
Eva: “Eso es muy guay, Paula! Yo también bailo salsa.”
Paula: “¿De verdad?”
Eva: “Sí, tenemos que ir juntas a bailar. ¿Bailas bien?”
Paula: “Sí, mi novio dice que bailo bien. Pero no sé … creo que quiere ser amable conmigo, pero me encanta bailar.”
Eva: “¡Qué bonito!”
Paula: “¿Y qué te gusta además hacer en tu tiempo libre? Te gusta bailar, te gusta hacer yoga y te gusta cocinar…”
Eva: “¡Sí, así es! Pues, también me gusta ir al museo o ir al cine. ¡Ah! Y también me gusta leer. ¡Me gusta hacer muchas cosas!”
Paula: “Ah, ¡entonces tienes suerte! Tú puedes leer mucho el fin de semana.”
Eva: “¿Por qué dices eso?”
Paula: “Mi móvil dice que llueve el fin de semana.”
Eva: “Ay, Dios, ¿otra vez? ¿Y cuántos grados tenemos? ¿Qué dice tu inteligente móvil?”
Paula: “Ahora tenemos diez grados, pero el sábado solo son tres grados.”
Eva: “¿Qué? ¿Solo tres grados? Eso es demasiado frío para mí.”
Paula: “Sí, para mí también es demasiado frío. Para mí veinte o veinticinco grados son perfectos. A mí me gustan las temperaturas cálidas. Eva, tenemos que viajar a California, ¡ahí siempre hace calor!”
Eva: “Oh, sí, ¡por favor! ¿Podemos ir a California este fin de semana? ¿Estás libre o tienes que trabajar?”
Paula: “Tengo libre el fin de semana, pero tengo que volver a trabajar el lunes. La semana que viene no tengo vacaciones.”
Eva: “¡Qué pena! ¡Yo tampoco tengo vacaciones! Tenemos que hacer el viaje más tarde.”
Paula: “¡Cierto! Podemos hacer el viaje el año que viene.”
Eva: “Paula, dime, ¿cuándo tienes vacaciones este año?”
Paula: “Tengo dos semanas de vacaciones en agosto. Mi hermana y yo vamos a Londres. Ojalá no llueva.”
Eva: “Sí, en Londres llueve a menudo, pero seguro que tenéis suerte y hace sol.”
Paula: “Sí, nosotras somos optimistas. Queremos ver muchos lugares de interés.”
Eva: “¡Qué bien! Londres también está en mi lista, pero de momento no tengo dinero.”
Paula: “Sí, Londres es un poco caro. Los vuelos son baratos y sólo cuestan 50€. ¡Es genial!”
Eva: “¿Sólo 50€? Eso es muy barato. ¡Tu hermana y tú tenéis mucha suerte! ¿Y cuánto cuesta el hotel?”
Paula: “Sí, por desgracia el hotel es caro. Tenemos que pagar 90€ por una noche…”
Eva: “¿Tanto? ¡Puff! Eso es muy caro.”
Paula: “Pero la habitación tiene una cama doble y un escritorio y está justo en el centro.”
Eva: “Genial. ¡Yo tengo que ahorrar un poco de dinero! ¿Qué queréis hacer en Londres?”
Paula: “A mi hermana también le gustan los museos, ¡cómo a ti! Queremos visitar muchos museos en Londres.”
Eva: “¡Qué guay! Creo que en Londres también hay muchos parques. Allí podéis pasear y comer un helado. ¡En verano es una buena idea!”
Paula: “Sí, ¡es una gran idea! ¡Cierto, en verano hace mucho calor y un helado es una buena opción!”
Eva: “¿Te llevas también el bañador?”
Paula: “Creo que no necesito el bañador. Londres no está al lado del mar, pero definitivamente tengo que llevarme mi protector solar.”
Eva: “Es importante, ¡o te pondrás roja como un tomate!”
Paula: “¡Tú ya me conoces, Eva! Ahora ya conoces mis planes de vacaciones con mi hermana. ¿Y tú? ¿También te vas de viaje este año?”
Eva: “Sí, en septiembre tengo dos semanas libres y en noviembre tengo una semana.”
Paula: “¿Y a dónde te gustaría viajar? ¿Ya tienes una idea?”
Eva: “Me gustaría ir a Escocia en septiembre. La naturaleza es muy bonita y me gustaría hablar más inglés.”
Paula: “Es una buena idea, ¡entonces puedes practicar tu inglés! ¿Te vas sola de vacaciones?”
Eva: “¿Sola? ¡No! Voy con mi familia. ¿Quién viene? Mi madre, mi hermano, su mujer y sus dos hijos... ¡vamos todos juntos!”
Paula: “Unas vacaciones en familia, ¡qué bonito! Tú tienes una familia grande. Mi familia es pequeña. Están mi padre, mi madre y mi hermana. Nosotros somos cuatro. Y, Eva, ¿qué hace tu perro Coco? ¿Va él también a Escocia con tu familia o se queda en casa?”
Eva: “No, él tiene que quedarse en casa. Él se queda con nuestra vecina. ¡Siempre hay mucha comida y él es feliz!… ¡Oh! ¡Espera, Paula!… Tengo un mensaje de mi jefa.”
Paula: “¿Qué pasa? ¿Qué dice tu jefa?”
Eva: “¡Espera! Leo rápido el mensaje… vale, ¡tengo una reunión online el lunes de la semana que viene! ¡Ay, Dios!… ¿Cómo lo hago?”
Paula: “¿Qué tienes que hacer? ¿Cuál es el problema?”
Eva: “El problema es que ahora mismo no tengo internet. ¡No funciona! Tengo que solucionar el problema el fin de semana porque el lunes tengo la reunión online con mi jefa.”
Paula: “¡Ay, no! ¡Eso no es bueno!”
Eva: “Sí, estoy muy preocupada. ¿Qué puedo hacer? ¿Tienes alguna idea?”
Paula: “Puedes llamar a atención al cliente. Estoy segura de que atención al cliente te puede ayudar.”
Eva: “Gracias, ¡pero no funciona! Llamo a atención al cliente cada día a las 4 de la tarde, pero nadie me contesta.”
Paula: “Hm, quizás puedes llamar por la mañana. Por la mañana no llama mucha gente. Atención al cliente puede mandar un técnico y solucionar el problema.”
Eva: “Vale, lo pruebo mañana. ¡El internet es muy importante para mi trabajo!”
Paula: “¡No te preocupes, Eva! ¡Tengo un plan B!”
Eva: “¿Un plan B? ¿Qué es eso?”
Paula: “¡Significa que tengo otra idea!”
Eva: “Ah vale…”
Paula: “Tú vives en Valencia, ¿no?”
Eva: “Sí, exacto. Vivo en Valencia, en el centro.”
Paula: “Eva, ¡es perfecto! Yo también vivo en Valencia. Vivo cerca de la universidad, al lado del centro. ¡Puedes venir a mi casa el lunes y hacer aquí la reunión con tu jefa!”
Eva: “¿De verdad? ¡Es genial! ¿Puedo ir a tu casa el lunes a las 11 horas de la mañana?”
Paula: “A las 11 no estoy en casa. ¿A qué hora es la reunión?”
Eva: “Mi reunión es a las 13:30.”
Paula: “Muy bien, ¡no hay problema! A las 12 estoy en casa.”
Eva: “¡Qué bien, Paula! ¡Mil gracias! Entonces voy a tu casa a las 12. ¿Quieres ir a un restaurante el lunes por la noche y comer algo? ¡Te invito! ¡Me gustaría darte las gracias!”
Paula: “Sí, con mucho gusto, pero el lunes no puedo. Ya tengo planes. Podemos quedar el martes e ir a un restaurante. ¿Tienes tiempo?”
Eva: “El martes tengo que corregir los deberes de mis alumnos de Lengura, pero por la tarde estoy libre. ¿Tal vez a las 6?”
Paula: “¡Sí, genial! A las 6 tengo tiempo. Conozco un buen restaurante. Hay muchos platos españoles, como tortilla de patatas, calamares a la romana o gazpacho.”
Eva: “¿También paella?”
Paula: “No, ¡no hay paella! ¡En Valencia no comemos solo paella!”
Eva: “¿Ah no? ¿No es tu plato favorito?”
Paula: “No, Eva, estás equivocada. Mi comida favorita son los espaguetis a la boloñesa, pero esto no es típico español. ¡Es italiano!”
Eva: “¡Qué interesante! ¡Me gusta mucho la pasta! Conozco un buen restaurante italiano. ¿Te apetece ir a ese restaurante italiano?”
Paula: “¡Eso también suena bien! ¿Es caro el restaurante?”
Eva: “¡No! Creo que una pizza cuesta unos 8€ y la pasta cuesta unos 10€.”
Paula: “Ah, vale. ¡Eso no es caro! ¿También hay postre? ¡Ya sabes que me encantan los postres!”
Eva: “Sí, Paula. También hay postres. Hay tiramisú, panna cotta y tarta de chocolate.”
Paula: “¡Suena genial! ¡Me gustaría probar el tiramisú! ¡Es mi postre favorito! Okay… ¡Entonces el lunes vienes a mi casa y haces la reunión online y el martes por la tarde nos vamos al restaurante italiano! ¿Correcto?”
Eva: “¡Exacto! ¡Ese es el plan!”
Paula: “¡Genial! ¿Y dónde está el restaurante? ¿En el centro?”
Eva: “Sí, está en el casco antiguo, cerca de la estación central de trenes. Solo tienes que ir a la estación central de trenes. Ahí coges el bus número 10 y sales en la tercera parada. Después tienes que ir hacia la derecha. Ahí hay una calle peatonal.”
Paula: “¿Ahí hay una panadería, ¿no?”
Eva: “Sí, ¡exacto! Caminas 100 metros más y ya ves el restaurante.”
Paula: “¡Ahh... sí, cierto! Es fácil. ¡Gracias, Eva! ¡Genial, ahora encuentro la ruta! ¿Tenemos que reservar mesa?”
Eva: “¡Buena pregunta! ¡No lo sé! ¿Puedes llamar esta semana y preguntar? ¡Tengo mucho trabajo y no tengo tiempo!”
Paula: “Sí, ¡ningún problema! Yo llamo al restaurante y pregunto. ¿Tienes el número de teléfono?”
Eva: “Sí, tengo el número de teléfono… un momento. Vale… ¿Tienes papel y lápiz?”
Paula: “Un momento… ¡sí, ahora!”
Eva: “Es el 963…”
Paula: “963”
Eva: “295”
Paula: “295”
Eva: “9107”
Paula: “9107… vale, ¡genial! Llamo esta tarde y pregunto. Entonces nos vemos el lunes a las 12, Eva.”
Eva: “Muchas gracias. ¡Me hace mucha ilusión!”
Paula: “¡A mí también! ¡Cuídate!”
Eva: “Nos vemos.”