Spanish Story for Beginners A1.1 – A2.1 🎓 ✅
23. November 2023You have already listened to our amazing story for learning Spanish "El Día de Suerte de Julia" for the A2+, B1 and B2 level on our YouTube channel? Awesome! On this page we provide you with the full transcript of this audiobook. Read it carefully and memorize all the useful everyday vocabulary and grammar structures that we integrated ✅.
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Complete Transcript of the Conversation
El día de suerte de Julia
Capítulo 1:
Julia abrió los ojos. Estaba eufórica, pero aún muy cansada. Ring, ring, ring... su despertador de la tienda de antigüedades y su fuerte timbre metálico la habían despertado hacía unos segundos (y probablemente a algunos vecinos también). Para Julia había sido una noche corta y había dormido muy poco porque hoy era su cumpleaños, martes 13 de marzo, y estaba muy emocionada.
Con la mano golpeó el despertador y ya no se oyó nada. Al otro lado de la ventana, un pájaro cantaba una bonita canción mientras los rayos del sol entraban en la habitación por la ventana. “Qué mañana de martes más hermosa”, pensó Julia. “Y lo mejor es que es mi cumpleaños. ¡Qué suerte!”
Julia se levantó de la cama con mucha energía y de buen humor. Sonrió y caminó al cuarto de baño. Mientras se lavaba los dientes, repetía en su cabeza su lista de tareas para el día de hoy: “¡A ver! La mujer de la pastelería me ha dicho que hoy puedo recoger mi tarta. Y también tengo que ir al mercado a comprar fruta y verdura fresca para mi fiesta de cumpleaños por la tarde. ¿Y después? Ah, sí, luego sólo tengo que ducharme, maquillarme un poco y ya puede empezar la fiesta.”
Capítulo 2:
Después de lavarse los dientes y repetir todos los puntos en su cabeza, se vistió y entró rápidamente en la cocina. Dos pequeños ojos verdes la miraron con cariño. Era Félix, el gato de Julia, que le deseaba buenos días con un suave “miau” y le indicaba que quería comer algo.
Felipe, el compañero de piso de Julia, ya estaba sentado en la cocina. A Felipe le encantaba empezar el día temprano. ¡Él era un auténtico madrugador! Felipe ya estaba sentado en el comedor con su traje y corbata, comía sus tostadas y bebía su café con un sonoro “Mmm…”
“¡Buenos días!”, dijo Felipe, masticando. “Bueno, ¿cómo está nuestra cumpleañera? ¿Estás deseando que llegue tu gran fiesta de esta noche?”, preguntó Felipe con curiosidad.
“Estoy muy bien, querido Felipe”, contestó Julia y encendió la cafetera. Entonces Felipe añadió: “¿Y? ¿Tienes miedo de que hoy puedas tener mala suerte?”
Sorprendida, Julia se dio la vuelta, miró a Felipe y dijo: “¿Mala suerte? ¿Por qué tendría mala suerte hoy? Es mi cumpleaños y cuando es tu cumpleaños, siempre tienes suerte, ¿no?” Felipe puso su taza de café sobre la mesa y explicó: “Bueno, claro, hoy es tu cumpleaños, ¡pero también es martes 13! ¿No sabes que el martes 13 siempre es un día de mala suerte? Lo sabe todo el mundo.”
Julia tuvo que reírse mucho: “Felipe, ¡eres un miedica! ¡No te preocupes! Siempre tengo mucha suerte el día de mi cumpleaños. Bueno, ahora tengo que irme. Tengo mucho que hacer.”
Julia corrió de la cocina al pasillo, donde se puso los zapatos y volvió a acariciar cariñosamente a su gatito Félix: “Bueno, Félix, quédate aquí y cuida de nuestro miedica Felipe, ¿vale?” Desde la cocina oyó reír a Felipe: “¡Lo he oído, Julia! Cuídate mucho. Espero que hoy no sea tu día de mala suerte.”
Capítulo 3:
Caminó hasta la próxima estación de metro porque quería ir en tren al otro lado de la ciudad, al oeste. Hacía un par de semanas había descubierto allí una pastelería estupenda con pasteles, tartas y galletas deliciosas. Por eso había encargado allí también su tarta de cumpleaños. Anteayer, la empleada la había llamado y le había dicho que por fin estaba lista la tarta especial de chocolate con extra de chocolate. Sí, por supuesto, ¡con extra de chocolate! Julia era muy golosa y le encantaba el chocolate.
Cuando llegó a la estación de metro, ya escuchó las primeras malas noticias. Por los altavoces sonó un comunicado: “¡Queridos pasajeros! Hoy no hay trenes debido a la huelga ferroviaria. Si tienen alguna consulta, diríjanse a nuestra oficina en la primera planta. ¡Disculpen las molestias!”
“¡Genial!”, pensó Julia para sí misma. “¿Cómo voy a llegar ahora a la otra parte de la ciudad si no pasan ni trenes ni buses? No me puedo permitir un taxi, son súper caros”, se preguntó preocupada. Julia decidió mantenerse positiva y se fue a la oficina de trenes de la primera planta. Una joven empleada rubia sonrió y saludó. Julia se acercó al mostrador y explicó su situación. “¡Lo siento mucho! Me temo que no puedo hacer nada por usted”, le dijo compasiva la empleada.
Julia se dio la vuelta triste y se preguntó cómo podría recoger su deliciosa tarta de cumpleaños. Entonces oyó de nuevo la voz de la joven empleada: “¿Perdone? Acabo de ver en mi ordenador que está a punto de salir un autobús hacia el oeste de Barcelona. Es el único autobús que funciona hoy. Hoy es su día de suerte.”
Capítulo 4:
Julia no podía creer lo que acababa de oír. ¡Era un milagro! Dio las gracias a la amable empleada y corrió rápidamente al autobús para recoger su tarta.
Julia disfrutó mucho del viaje en bus, vio la impresionate arquitectura de las casas de Barcelona, las avenidas rectas con muchos árboles a ambos lados e incluso vio su monumento favorito, la Sagrada Familia. Tras unos 20 minutos en el bus, Julia llegó por fin a la pastelería.
La pastelera miró preocupada y triste a Julia. Julia le dijo: “Señora García, ¿qué ha pasado?” La pastelera respondió: “¡Julia, hija mía! Tengo malas noticias. No me quedaba chocolate negro para tu tarta. Intenté comprarlo en el supermercado, pero estaba agotado. Así que he utilizado chocolate blanco.”
“¿Chocolate blanco?”, gritó Julia. “¡El chocolate blanco es mi favorito! ¡Estupendo, señora García! Muchas gracias.”
La señora García de la pastelería no se esperaba esa reacción. Se alegró, metió la tarta en una caja blanca y bonita y se la dio a Julia. “Estaba muy preocupada”, dijo, “¡pero afortunadamente estás contenta, hija mía! Espero que pases un maravilloso cumpleaños.” Satisfecha y muy alegre, Julia cogió la tarta, le dio las gracias amablemente y salió de la tienda para regresar a la estación de bus y volver al centro de la ciudad.
“Otra vez he tenido suerte”, pensó Julia al subir al autobús. “Felipe dijo que hoy sería un día de mala suerte. Se equivocaba.” Se sentó junto a la ventanilla. Era un día precioso, el cielo estaba azul y hacía sol. Empezaba la primavera y la ciudad empezaba a llenarse de turistas que querían disfrutar de la rica comida de Barcelona y de sus playas. Se puso los auriculares y escuchó su canción favorita.
Capítulo 5:
Su siguiente destino era el mercado del centro de Barcelona para comprar fruta y verdura fresca. Su plan era cocinar verduras salteadas con arroz para sus invitados.
Después de 15 minutos en bus, llegó al mercado. Enseguida se fijó en los numerosos puestos con comida, la gran cantidad de gente con las bolsas llenas y, por supuesto, el delicioso olor a comida. “Mmh, ¡qué bien huele!”, pensó Julia. “¡Bueno! ¡Ahora voy a comprar rápido unas cuantas cositas y después voy a volver a casa!”
Una amable vendedora, con un gran puesto lleno de fruta y verdura, sonrió a Julia y le preguntó qué quería. “Quiero un kilo de patatas, un brécol y 500 gramos de cebollas”, le dijo Julia amablemente. La vendedora escogió las mejores verduras y las metió en una bolsa. Entonces preguntó: “¿Puedo hacer algo más por usted?”
Julia respondió: “Me gustaría comprar dos pimientos y medio kilo de tomates.” Sorprendida, la vendedora miró a Julia: “¡Dios mío! ¿Está comprando para toda su familia?”
Julia le explicó que celebraba esa noche su cumpleaños con unos amigos. “Por eso necesito tantas verduras”, dijo contenta. “¡Me encanta cocinar para mis amigos!”
La vendedora sonrió y respondió: “¡Felicidades! Espero que disfrute de la comida y se divierta mucho esta noche. Son 15,40 euros, por favor.”
Julia pagó y quedó muy satisfecha . Ya tenía su tarta de cumpleaños y todos los ingredientes para la cena. Julia se fue rápidamente a la parada para esperar al autobús que la llevaría a casa. De repente sonó su teléfono.
Capítulo 6:
Era Felipe: “¡Hola, cumpleañera! ¿Ya has tenido mala suerte hoy? ¿O el martes 13 es tu día de suerte?”, preguntó Felipe en broma y con tono irónico. “Bueno, primero se canceló mi tren hacia el oeste de Barcelona, luego la pastelera se quedó sin chocolate negro para la tarta...”, dijo Julia cuando Felipe la interrumpió de repente: “¡Ahá! Lo sabía. El martes 13 es un día de mala suerte.”
Julia se rió y contestó: “¡No, para nada! Milagrosamente, había un autobús que iba al oeste de Barcelona y la pastelera utilizó chocolate blanco. ¡Me encanta el chocolate blanco!”
Felipe dijo sorprendido: “¡Vaya, eso sí que es un milagro! Pero no sé... ¡tal vez algo salga mal hoy todavía!”
En ese momento llegó el autobús y Julia se despidió rápidamente de Felipe: “¡Te tengo que colgar! Tengo que subir al bus. Nos vemos luego.” Colgó rápidamente, se metió el móvil en el bolsillo y subió al autobús. “Felipe es un auténtico pesimista”, se rió Julia. Se puso a pensar en la conversación con Felipe. “A veces Felipe es bastante pesado con su pesimismo”, pensó. Pero después recordó también situaciones divertidas con él. “Me acuerdo de cuando fuimos juntos al cine”, pensó, “empezó a llover. Felipe se puso a bailar y cantar como un payaso bajo la lluvia.” Se echó a reír a carcajadas.
Julia estaba tan ensimismada que casi se salta la parada. En el último momento se levantó de su asiento y gritó: “¡Espere, pare! Tengo que bajar aquí.” Gracias a Dios, el conductor la oyó y le abrió la puerta. “Uf, ha estado cerca”, pensó. Bajó del autobús y las puertas se cerraron. “Ahora debo regresar a casa rápido, ya que pronto llegarán los invitados”, pensó. De repente se le ocurrió algo. Se dio la vuelta y miró a su alrededor: “¡Oh, no! ¿Dónde está mi tarta de cumpleaños? ¿Dónde están mis compras?”
Capítulo 7:
Julia lo había olvidado todo en el autobús: “¡Eh! ¡Pare! ¡Deténgase!”
Julia corrió lo más rápido que pudo hacia el autobús, pero ya estaba lejos. Era imposible alcanzar el autobús. Tras recorrer 100 metros, Julia se rindió y se detuvo. Sus ojos se llenaron de lágrimas. “¡No hay tarta de cumpleaños! Ni fruta, ni verdura... ¡¿Qué hago ahora?! Felipe tenía razón. El martes 13 es realmente un día de mala suerte.”
En ese momento oyó una voz detrás de ella: “¡Jovencita, jovencita!” Julia se dio la vuelta. Un señor mayor caminaba rápido hacia ella. Julia no podía creerlo, en sus manos llevaba su tarta de cumpleaños y sus compras. “¡Jovencita, jovencita, ha olvidado sus cosas en el autobús!”, le dijo. Julia abrazó al señor mayor y le dijo con alegría en la cara: “¡Ha salvado mi cumpleaños!”
Julia le contó al señor mayor su día y sus planes. El señor mayor también se presentó y le habló un poco de sí mismo. Se llamaba señor Rodríguez y vivía muy cerca de Julia. Después de un rato de conversación, Julia decidió compartir un poco de su suerte con el señor. “¿Ya tiene planes para esta noche?”, le preguntó. “Me gustaría invitarle a mi fiesta de cumpleaños”, continuó.
“¡¿Una fiesta?! No sé. Hace mucho que no bailo... Tengo 70 años y ya no soy tan ágil como antes.”
Julia se rió y contestó: “¡Oh, no se preocupe! Venga. Cocinaré un delicioso arroz salteado.”
Este argumento convenció al señor Rodríguez. Los dos fueron juntos hacia el piso de Julia. Desde la estación de bus al piso de Julia solo eran 10 minutos caminando. En su camino, pasaron al lado de la famosa fuente de Montjuic. Había mucha gente que se reía, bebía y disfrutaba de la agradable tarde. Ya oscurecía.
Capítulo 8:
Al entrar en el piso, oyeron de repente un fuerte estruendo. Felipe había abierto una botella de champán y el corcho había volado por los aires: “¡Sorpresa! Feliz cumpleaños, querida Julia”, gritó Felipe. Y entonces Julia vio también a los demás invitados. El piso estaba lleno de gente. Todo el mundo estaba allí: Carmen y Elena, Bernardo y Javier, incluso Paula y María y, por supuesto, Felix, el gato de Julia. “¿Qué está pasando aquí?”, preguntó ella. “Hemos organizado una fiesta sorpresa para ti”, dijo Felipe orgulloso.
Sólo en ese momento se dieron cuenta todos de que Julia no estaba sola. Diez caras sorprendidas miraron a Julia y al señor mayor. Entonces Julia explicó: “Este es el señor Rodríguez. Es mi milagro de cumpleaños.” Les contó a todos que había olvidado la compra en el autobús y que el señor Rodríguez también había bajado y le había traído la compra.
“¡Madre mía!”, dijo Felipe sorprendido. Es increíble. Entonces hoy sí que es tu día de suerte.”
Julia respondió: “¡Te lo he estado diciendo todo el tiempo!” Todos se rieron a carcajadas. Julia le dio un fuerte abrazo a Felipe: “Gracias por preocuparte tanto por mí y por organizar esta súper fiesta. ¡Eres mi mejor amigo!”
Entonces Julia cogió una copa de champán con la mano. Golpeó su copa con una cuchara e hizo un brindis: “Gracias a todos por venir a mi fiesta de cumpleaños. Ahora vamos a comer, a celebrar mi cumpleaños y a reírnos mucho. ¡Disfrutad de la tarta!”
Todos los invitados brindaron con sus copas, charlaron, bailaron y disfrutaron de la gran fiesta. El señor Rodríguez se quedó en un rincón con Elena y Bernardo y les habló de su viaje a Italia el verano pasado. Escuchaban muy atentamente al señor Rodríguez. Julia se alegró de que el señor Rodríguez estuviera en la fiesta. Julia se dio cuenta de que hoy había tenido mucha suerte y, por eso, estaba aún más contenta. Y así celebró Julia su cumpleaños de la suerte en Barcelona con sus amigos, su gato Félix, el señor Rodríguez y Felipe. Sopló las velas de su tarta de cumpleaños y deseó tener muchos cumpleaños más con sus amigos.